La digitalización de L’ess
¿CÓMO ABORDAR LA MEJORA DE PROCESOS DENTRO DEL MUNDO DIGITAL?
Digitalizar para trabajar mejor
La digitalización puede adoptar varios significados. Ahora bien, existe una voluntad común que es la optimización de un proceso. En todos los casos, implica una transformación que afecta a la forma en que se trabaja, donde las herramientas y el software son una pieza más para reducir fricciones y hacer más eficiente la gestión de los recursos.
Actualmente, la digitalización es uno de los retos de cualquier entidad que desee mantenerse sostenible y competitiva. En este contexto, la mejora de la calidad en el uso de los recursos digitales se presenta como una necesidad para cualquier entidad que desea operar en igualdad de condiciones para con el resto del sector.
Encontrar el equilibrio en la digitalización
Ahora bien, el nivel de capacidades digitales suele variar en función de las características de cada entidad . Mientras que las entidades de reciente creación o aquellas que basan parte de su actividad en el uso especializado de las TIC han avanzado con fuerza en la digitalización, los sectores tradicionales de la ESS o entidades sin personal experto tienen mayores dificultades para aprovechar las posibles mejoras tecnológicas.
Aquí suelen aparecer dos reacciones de las entidades. Por un lado, la complejidad que requieren ciertas formas de digitalizar hace que esta transformación se reciba con rigidez y desconfianza. Este cambio necesario, pero aparentemente inasumible, parece exigir un esfuerzo superior a los beneficios que acabarán teniendo.
Por otra parte, también puede ocurrir justo lo contrario. Ante las soluciones digitales que ofrece el mercado, es fácil confiar demasiado en un programa que, por un precio que parece razonable, promete solucionar las fricciones de la entidad. El riesgo es terminar adaptando los procesos internos a las funcionalidades de la herramienta, en lugar de adaptar la herramienta a las necesidades.
Una digitalización adaptada a cada entidad
Esta falsa disyuntiva puede llevar a las entidades a depender demasiado de herramientas externas o, por el contrario, a quedar estancadas para seguir realizando demasiados procesos de forma manual. Para evitar estos escenarios, desde Facto apostamos por una digitalización adaptada a los conocimientos, necesidades y capacidades digitales de cada equipo.
Esto implica ajustar las expectativas y ofrecer transparencia sobre lo que se podrá conseguir. El objetivo debe ser aumentar la autonomía y escoger o ajustar las herramientas según la realidad de cada entidad.
Es decir, empoderar a las entidades de la ESS para que, aprovechando las relaciones con otras entidades del territorio y desde sus valores y principios, puedan estar a la altura de la realidad digital del momento. A partir de un proceso de digitalización con curvas de aprendizaje asumibles, que sea accesible, democrático y ponga la tecnología al servicio de las personas.
