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LOS RETOS DE LAS COMUNIDADES ENERGÉTICAS
Descubre las comunidades energéticas, un concepto innovador que une consumo, producción y almacenamiento de energía.

COMUNIDADES ENERGÉTICAS

Hacia una transición energética sostenible

Llegamos al momento clave: la transición hacia un futuro verde sin carbón ni CO₂.

Mediante la conjunción del consumo, la producción y el almacenamiento descentralizado de energía, las comunidades energéticas prometen una solución revolucionaria. Los microgrids son la clave para la autosuficiencia energética, permitiendo la integración de fuentes renovables y la gestión flexible de la demanda.

Todo esto comporta retos tecnológicos y de gobernanza, pero nos ayuda a equilibrar la generación y la demanda de energía y a utilizar de manera óptima las fuentes renovables disponibles.

La definición de una comunidad energética (grupo de personas, empresas u organizaciones) es la conjunción de 3 servicios: consumo de energía, producción de energía y almacenamiento de esta de manera descentralizada pero (habitualmente) conectada en la red general.

Uno de los retos más grandes que hay sobre la mesa es que la solución tecnológica que vincula estos 3 servicios no está bastante desarrollada, estas tecnologías se denominan Microgrids; los microgrids son una parte clave de las comunidades energéticas. Se trata de sistemas de generación y distribución de energía eléctrica que pueden operar de forma independiente de la red eléctrica centralizada. En otras palabras, los microgrids permiten que las comunidades energéticas sean autosuficientes en el uso y la gestión de la energía, pero también permiten el bolcatge (y facturación de la energía en la red general). Un ejemplo de carencia es que este proceso de facturación por partes y volcado/facturación de esta energía no está solucionado. Pueden estar formados por varias fuentes de energía renovable, como por ejemplo paneles solares, turbinas eólicas, microturbinas de gas, biomasa, y otras.

Otro concepto que hay que conocer es el de la flexibilidad en la demanda. Por las características físicas de la electricidad, el «capital» que de entrada tiene que ser igual al de salida. Con las energías clásicas como el carbón y la nuclear, esto no supone mucho un problema, puesto que cuando la demanda incrementa también lo hace la producción. Al transitar hacia el cambio a las eléctricas renovables, la producción no está siempre garantizada, ni se puede aumentar de manera rápida (por ejemplo, si no hace sol ni viento). Por lo tanto, el «capital» de entrada pasará a ser no constante (flexible) y las personas tendrán que adaptar a su consumo a esta flexibilidad. Por ejemplo, si hay una bajada de la producción, también habrá de haber una bajada del consumo en momentos concretos. El drama humano puede pasar a ser que no puedes poner en marcha la lavadora en la hora que tú quieras, sino que se tenga que hacer de manera coordinada con el resto de tu comunidad energética. También puede pasar el contrario, en momentos donde la entrada de energía es muy grande (o muy barata) puede ser interesante coordinar el consumo de lavadoras de la comunidad energética (o la carga de baterías). Aquí ganan importancia, por ejemplo, el internet of things (loT) que podrá controlar de manera centralizada el consumo de electrodomésticos vinculados a aquella comunidad energética. Esto evidentemente supone un conjunto de retos tecnológicos y, sobre todo, de gobernanza importante, y por otro lado, ayuda a equilibrar la generación y la demanda de energía y a optimizar el uso de las fuentes de energía renovable disponibles.

¿Quienes serán los «agregadores independientes»? Los agregadores independientes no serán Endesa, ni las grandes eléctricas. Los agregadores independientes son/serán entidades que ofrecen servicios de gestión y optimización de la energía producida y consumida por las comunidades energéticas. Estos servicios incluyen la gestión de la demanda, la gestión de la generación, el almacenamiento de energía, el control de la red y la comercialización de la energía.

Los agregadores independientes pueden ser empresas mercantiles, cooperativas, organizaciones sin ánimo de lucro, o bien otras entidades que ofrecen servicios de agregación de la generación y la demanda de energía por las comunidades energéticas. Esto significa que las comunidades energéticas pueden trabajar con diferentes proveedores de agregación para conseguir los mejores servicios y precios posibles.

Un ejemplo de servicio que ofrecen los agregadores independientes es la gestión de la demanda. Este servicio consiste a adaptar el consumo de energía de la comunidad a los niveles de generación de energía renovable disponible, con el objetivo de maximizar el uso de la energía renovable y reducir la dependencia de fuentes de energía no renovable.

Hay que tener claro, que un agregador necesita agregar muchísima energía, una comunidad de vecinos en general no puede ser un agregador por poco volumen. Se necesitará agrupar mucho consumo, alrededor de 5000 viviendas, para tener capacidad de negociar precios competitivos ante Endesa.

Llega el momento de hacer frente al reto más grande: la transición energética hacia un futuro verde y la liberación del carbón y del CO₂. Hasta que no lleguemos a cumplirlo, los expertos sugieren que la energía nuclear seguirá siendo necesaria durante esta transición, para poder asegurar que no haya restricciones en el consumo. Aprovechemos las oportunidades que nos brindan las comunidades energéticas y avancemos hacia un futuro sostenible.