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La inflacióN  corporativa
En los últimos meses, hemos visto como los precios de los productos básicos y otros servicios han ido subiendo, generando preocupación entre la población. Esto ha llevado a muchos a preguntarse qué está causando esta subida de precios, y si esta tendencia se mantendrá en el futuro.

LA INFLACIÓN CORPORATIVA

Cuando las subidas de precios de las grandes empresas alimentan la inflación

La inflación es un fenómeno económico que afecta los ciudadanos de todo el mundo, y Cataluña no es una excepción. En los últimos meses, hemos visto como los precios de los productos básicos y otros servicios han ido subiendo, generando preocupación entre la población. Esto ha llevado a muchos a preguntarse qué está causando esta subida de precios, y si esta tendencia se mantendrá en el futuro.

Las principales causas de la inflación en Cataluña son múltiples y variadas, pero hay algunas que destacan por su relevancia en el actual contexto económico. En primer lugar, la pandemia de la COVID-19 ha tenido un impacto significativo en la oferta y la demanda de bienes y servicios, generando desequilibrios en el mercado y provocando subidas de precios en sectores como la alimentación, el transporte y la vivienda. En segundo lugar, el fuerte aumento de los precios de las materias primas y de los carburantes en los mercados internacionales también ha tenido un impacto directo en la inflación en Cataluña, puesto que muchos sectores dependen de estos productos para su actividad. En tercer lugar, la falta de regulación del mercado de vivienda y su gestión han creado condiciones favorables para el aumento de los precios de forma continuada en el sector inmobiliario, donde paralelamente le tenemos que añadir las consecuencias económicas de la invasión de Rusia en Ucrania.

En este artículo, nos queremos centrar en una de las causas que están dando continuidad y sosteniendo estas subidas generalizadas de la inflación, como son las subidas de precios de grandes empresas con mucho poder de mercado, las cuales, hay que recordar, tienen nombre y apellido. El capitalismo no es una entidad abstracta sino que está dirigido por personas de carne y huesos que toman decisiones conscientes.

Los grandes medios de comunicación, suelen disfrazar la mala praxis capitalista con eufemismos. Del mismo modo que se modificó la nomenclatura «imputado» por la de «investigado«, en este momento se habla de inflación cuando nos tendríamos que referir, en una subida coordinada de precios para incrementar los beneficios empresariales, que como es habitual, pagarán las clases más humildes.

Para poder hablar con conocimiento de causa, primero explicaremos de una forma sencilla el que es la inflación:

La inflación es un fenómeno económico que se produce cuando el precio de los bienes y servicios de un país aumenta de manera sostenida durante un periodo de tiempo determinado. Esto significa que, con el tiempo, la cantidad de dinero que se necesita para comprar los mismos productos o servicios aumenta. Esto puede ser causado por varios factores, como el aumento de la demanda de bienes y servicios, el aumento de los costes de producción, la expansión monetaria, entre otras. La inflación puede tener consecuencias negativas para la economía y los ciudadanos, como la pérdida de valor de los ahorros y la dificultad para planificar el futuro. Es por eso que los gobiernos y los bancos centrales trabajan para mantener la inflación baja y estable.

La inflación que estamos viviendo tiene, pues, algunas causas «naturales» o mejor dicho, consecuencia del momento que vivimos o consecuencia imprevista de medidas públicas presas en el pasado o el presente.

Evidentemente, la inflación no es provocada en su totalidad por el margen de beneficios, pero es cierto que grandes empresas relevantes han aprovechado la coyuntura, y el gran eco que esta genera, para hacer subidas que no se ajustan simplemente a la pérdida de margen económico que han tenido. Un claro ejemplo de estas empresas y empresarios, que todas tenemos en mente, es Mercadona y su propietario Joan Roig, que han aprovechado el momento de inestabilidad para hacer subidas por encima de la inflación y, por lo tanto, de este modo, sostenerla y agravarla.

Estos casos no son nuevos. Por ejemplo, en el 2020, durante la aparición de la pandemia de la COVID-19, se acusó a algunas empresas farmacéuticas y distribuidores de medicamentos de subir los precios de determinados productos, como por ejemplo guantes, mascarillas y hielos desinfectantes, por encima de los precios de mercado. Esto causó una gran controversia y muchos consumidores protestaron contra esta práctica.

También ha habido casos en el pasado y en el presente de precios elevados en determinados sectores, como por ejemplo el de la energía o el de las telecomunicaciones, donde se ha acusado algunas empresas de mantener precios altos para conseguir beneficios adicionales.

Hay que recordar que la práctica de subir los precios por encima de la inflación no está permitida por la ley y puede tener consecuencias legales si se acusa formalmente a las empresas o a los empresarios. Aunque los organismos gubernamentales que tienen estas competencias les ha costado históricamente tomar estas medidas.

En el caso del estado español, el organismo regulador de la competencia es la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC). La CNMC es una agencia administrativa independiente encargada de velar por la defensa de la competencia y la regulación de los mercados en España. Su función principal es garantizar que los mercados se desarrollen en un marco de competencia efectiva, y por eso ejerce funciones de supervisión, regulación y sanción. La CNMC también tiene competencias en otras áreas, como por ejemplo la defensa de los derechos de los consumidores, que en este caso no ejerce adecuadamente.

El gobierno español ha tomado varias medidas para intentar frenar la escalada de la inflación y sus consecuencias. En primer lugar, ha aprobado planes de choque para ayudar las familias y las empresas más afectadas por la subida de precios, como por ejemplo el incremento del salario mínimo interprofesional.

Además, el gobierno ha tomado medidas para intentar estabilizar los precios de los productos de primera necesidad, como por ejemplo la congelación temporal de las tarifas de la energía eléctrica, el gas y el transporte público. También se han limitado las subidas automáticas de los precios de los alquileres desatándolos del IPC.

La rebaja del IVA de los productos de la cesta de la compra, una medida que fue anunciada por el gobierno español como una manera de luchar contra la inflación y aliviar la presión financiera sobre las familias más necesitadas, ha estado objeto de mucha crítica en los últimos meses.

En primer lugar, es importante destacar que la rebaja del IVA ha estado mínima y solo ha afectado una pequeña parte de la cesta de la compra. Esto significa que muchos productos básicos todavía tienen un IVA del 21%, cosa que limita el impacto de la medida sobre las familias con menos recursos. Además, se ha demostrado que la rebaja del IVA ha tenido un efecto muy limitado sobre los precios de la cesta de la compra, que solo han bajado un 0,3% de media.

Por otro lado, la rebaja del IVA ha tenido poco efecto sobre la pobreza y la exclusión social, puesto que muchas personas con bajos ingresos no tienen suficiente dinero para comprar los productos de la cesta de la compra, incluso si son algo más baratos. En lugar de esto, se tendría que haber impulsado otras medidas para ayudar las familias más vulnerables, como por ejemplo aumentar las ayudas sociales o las pensiones.

Por todos estos motivos, es evidente que la rebaja del IVA de los productos de la cesta de la compra ha sido una medida poco efectiva y con pocas consecuencias positivas reales para la población. En lugar de centrarse en medidas superficiales que tienen un impacto limitado, el gobierno tendría que buscar soluciones más efectivas para ayudar las familias con menos recursos y luchar contra la pobreza y la exclusión social.

Hay que recordar que el Impuesto sobre el Valor Afegit (IVA) es un impuesto que se cobra sobre el precio de los bienes y servicios y que graba el consumo. Sin embargo, su estructura hace que sea un impuesto regresivo, es decir, que afecta de manera desproporcionada las personas con menos recursos. Esto se debe al hecho que todas las personas pagan el mismo porcentaje de IVA, independientemente de su situación financiera.

Por ejemplo, una persona con un salario de 1.000 euros mensuales paga la misma cantidad de IVA para comprar una barra de pan que una persona con un salario de 10.000 euros mensuales. Esto es claramente injusto, puesto que para la primera persona, el pago del IVA supone una carga económica mucho más importando que para la segunda.

Además, el IVA tiene un impacto más grande en las personas con menos recursos porque estas destinan una parte más grande de sus ingresos al consumo. Esto significa que pagan más IVA en relación a sus ingresos que las personas con más recursos, que pueden permitirse destinar una menor parte de sus ingresos al consumo.

Por eso, el IVA es considerado un impuesto regresivo, que afecta de manera desproporcionada las personas con menos recursos y contribuye a aumentar las desigualdades sociales. Para abordar esta situación, sería necesario implementar políticas fiscales transformadoras que garanticen una distribución más equitativa de los impuestos y ayuden a reducir las desigualdades sociales y no parece que la reducción del IVA sea una de las líneas principales que se tendría que abordar.

Antes de que entraran en vigor estas regulaciones que han limitado bastante, en perspectiva europea, el impacto en la subida del IPC en el estado, escuchamos hablar de forma continuada de empresas como Endesa, que ha incrementado sus beneficios, a través entre otros de los llamados «beneficios caídos del cielo», otro eufemismo como los que hemos mencionado anteriormente.

Por otro lado, los cambios en el tipo de interés han tenido un impacto significativo en la inflación de las familias en Cataluña y en el estado. Cuando el tipo de interés es alto, las familias encuentran más difícil pagar las hipotecas, los préstamos y otros instrumentos financieros o de crédito, lo cual reduce su poder adquisitivo y aumenta la inflación a través de un aumento de los precios, el que es conoce como una espiral inflacionista.

Una espiral inflacionista se produce cuando hay un aumento generalizado de los precios en una economía, lo que provoca un aumento en los costes de producción, lo cual se traduce en un aumento de los precios a los consumidores. Esto, a su vez, puede provocar un aumento de las demandas salariales por parte de los trabajadores, que intentan mantener su poder adquisitivo frente al aumento de los precios. Este aumento de las demandas salariales, así como otros factores, como por ejemplo el aumento de los costes de producción, pueden llevar a una nueva ronda de aumento de precios, iniciando un círculo vicioso que puede resultar en una inflación descontrolada. La gestión adecuada de la inflación es importante para evitar una espiral inflacionista y mantener la estabilidad económica.

Así que desde nuestra humilde cooperativa instamos a que nos formemos y nos organizemos, y sobre todo a que denominamos las cosas por su nombre. Los eufemismos solo nos alejan del espíritu transformador que nos tendría que mover para cambiar el sistema que sufrimos.